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La contaminación del aire en los primeros años de vida podría causar hipertensión infantil, estudio

Imagina que el aire de la ciudad esconde un villano que no solo ataca a los pulmones, sino que afecta el corazón de los más pequeños antes de que aprendan a caminar. Un estudio alerta sobre el vínculo entre la contaminación en el aire y la hipertensión infantil.

La investigación revela que la contaminación ambiental, específicamente las partículas finas, eleva la presión arterial infantil. Este hallazgo transforma la comprensión sobre la salud desde la cuna misma.

¿Por qué el aire contaminado aumenta la presión arterial de los niños?
Este descubrimiento surge de un análisis masivo realizado por el programa ECHO de los Institutos Nacionales de Salud en EU. Se examinaron datos de múltiples grupos de embarazo en ese país

La contaminación en el aire obliga a corazón de los niños a trabajar al máximo. Canva

Los investigadores confirman que no existe un umbral seguro de contaminación. Incluso niveles bajos de exposición al aire sucio pueden detonar problemas arteriales que creían exclusivos de adultos, según las conclusiones del estudio que publicaron en Environmental Research.

El culpable principal son las partículas PM2.5, fragmentos microscópicos suspendidos en el aire. Al ser inhalados, tienen la capacidad de desencadenar una reacción en cadena dentro del cuerpo de un menor.

Provocan inflamación sistémica y estrés oxidativo que termina afectando el funcionamiento de las arterias. El sistema circulatorio del menor sufre una carga invisible por respirar en tales entornos.

Estas partículas finas pueden alterar la forma en que el sistema nervioso controla el corazón. La exposición continua activa respuestas de estrés que llevan a un aumento repetitivo de la presión.
La contaminación en el aire inflama el sistema de los niños. Canva

¿A qué edad la contaminación en el aire hace más probable la hipertensión infantil?
Con el tiempo, estos pequeños picos de tensión reprograman la salud cardiovascular del niño. El origen de las enfermedades cardíacas puede rastrearse ahora hasta las etapas más tempranas de la vida.

La investigación identifica ventanas de tiempo específicas donde el peligro es mayor. El primer trimestre del embarazo resulta ser un periodo crítico para la madre y el desarrollo del futuro hijo.

El segundo momento de gran vulnerabilidad ocurre justo después de nacer, entre los cero y dos años. Es en esta etapa de rápido crecimiento donde el ambiente deja una marca duradera en la fisiología.

Etapa postnatal: El aire que rodea la cuna configura las probabilidades de hipertensión futura.

Crecimiento: La contaminación afecta el ciclo completo del bombeo cardíaco en los pequeños niños.
Los metales finos afectan el corazón y los vasos sanguíneos. Canva

¿Cuál el vínculo entre la contaminación del aire y la hipertensión?
La ciencia respalda que la contaminación es un factor de riesgo mayor para la hipertensión. Las partículas provocan una respuesta de defensa que termina dañando las paredes de los vasos sanguíneos, las tuberías donde viaja la sangre.

Este daño vascular reduce la flexibilidad de las arterias, obligando a la sangre a circular con más fuerza. Además, los metales pesados en el aire interfieren con hormonas que regulan la presión corporal, como explica un estudio publicado en Frontiers.

Vivir cerca de tráfico intenso se correlaciona con tasas altas de hipertensión. La inhalación diaria actúa como un factor acumulativo que deteriora el corazón año tras año, lo que hace probable un problema de hipertensión.

La exposición crónica preocupa a los expertos porque facilita el desarrollo de la rigidez arterial. Estas condiciones se ven ahora en poblaciones cada vez más jóvenes debido al entorno ambiental.
El ejercicio en los niños ayuda a cuidar de su presión arterial. Canva

¿Cómo cuidar la presión arterial de los niños?
Aunque no se puede cambiar el aire de la ciudad rápido, se puede blindar la salud con hábitos en casa. La alimentación es la primera línea de defensa con una dieta rica en frutas y granos enteros.

El movimiento es medicina pura para un corazón en pleno desarrollo y crecimiento constante. El ejercicio fortalece el músculo cardíaco y ayuda a contrarrestar los efectos negativos del ambiente sucio.

Estas son recomendaciones de MedlinePlus y el Manual MSD para cuidar la presión arterial de los pequeños.

Control de sal: Reducir el sodio evita la retención de líquidos y alivia la carga sobre el corazón.

Actividad física: Se recomiendan 60 minutos diarios de movimiento para fortalecer el sistema.

Visita al pediatra: Medir la presión en los chequeos anuales permite identificar problemas pronto.

Cuidar el entorno y los hábitos hoy es el mejor regalo para el corazón del adulto del mañana. La detección temprana y la vida activa son las claves para vencer las amenazas invisibles de la contaminación en el aire.