Bill Gates quiere cambiar el mundo: así invierte su tiempo y sus más de 95.000 millones desde que dejó la presidencia de Microsoft
Conocí a Bill Gates en noviembre de 2003. En aquella época aún ejercía como director general de Microsoft y estaba enfrascado en la puesta a punto de Longhorn, un proyecto que acabó llegando al mercado tres años más tarde bajo la forma de Windows Vista. Mi conversación con él duró 30 minutos y pude hacerle una cantidad respetable de preguntas, todas ellas de carácter profesional, pero una de ellas, la última que decidí incluir horas antes mientras preparaba la entrevista, finalmente se quedó en el tintero.