Editorial de NTN: "Prevención y educación"
En estos días, la República Dominicana vuelve a recibir una densa nube de polvo proveniente del desierto del Sahara, un fenómeno natural que ocurre cada año y que, aunque forma parte de los ciclos atmosféricos del planeta, tiene importantes consecuencias para la salud de nuestra población.
Este fenómeno nos recuerda la importancia de fortalecer nuestro sistema de vigilancia ambiental y de salud pública.
El polvo del Sahara no puede evitarse, pero sí podemos minimizar sus efectos mediante la información oportuna y la responsabilidad colectiva.
Salud Pública pide reforzar medidas de prevención como tomar mucha agua, utilizar ropa ligera y de colores claros y evitar la exposición prolongada al sol
La entidad advirtió que estas condiciones pueden agravar afecciones como el asma, las alergias, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la fibrosis pulmonar, la neumonía y otros padecimientos respiratorios.
Atallah indicó que la llegada de masas de polvo del Sahara suele registrarse cada año entre mayo y agosto, por lo que recomendó reforzar las medidas de protección para prevenir complicaciones de salud.
El Ministerio de Salud llamó a prestar especial atención a los grupos más vulnerables, entre ellos niños, adultos mayores, mujeres embarazadas o en período de posparto, pacientes con enfermedades crónicas y personas inmunodeprimidas.
El polvo del Sahara es un fenómeno natural originado en el desierto africano y transportado por corrientes de aire hacia la región del Caribe. Su presencia puede reducir la calidad del aire y favorecer la aparición o agravamiento de síntomas respiratorios y procesos alérgicos.
La PREVENCIÓN y la EDUCACIÓN son herramientas esenciales para reducir los riesgos del polvo del Sahara y proteger a los sectores más vulnerables.